viernes, 30 de abril de 2010

Euskadi Ta Askatasuna

Mi compañero tomo un kalashnikova y un lanzacohetes, sabia lo que hacia. Yo no tenía experiencia en combate ni un arma siquiera, por lo que tome una vieja kalashnikova que sostenían las manos de un frió cadáver. Intente probar mi arma pero está se encontraba atascada. No, en realidad tenía el cartucho vació. Mi compañero se adelanto agachado, solo eramos dos entre muchos enemigos, el pasar desapercibidos era nuestra única oportunidad.
No recuerdo como llegue a España, ni mucho menos como llegue al país Vasco o como termine siendo un ETA. Nada tiene sentido, solo se que lucho por la independencia de un pueblo al que no pertenezco.

Nos pusimos nuestros paleacates; nuestro espíritu mexicano se impone a las máscaras blancas de tela de los etarras. Buscó un municiones entre el suelo y el polvo, no hay suerte aún.
¿Como venimos a parar a este mercado lleno de civiles que podrían resultar heridos?
Llenamos una canasta con provisiones mientras nos arrastramos pecho tierra, nadie parece notar nuestra presencia.

Atravesamos pasillos de abarrotes con gran velocidad, pero algo nos detiene; Un niño! no ha de tener más de nueve años y carga un rifle que apenas puede levantar. Nos observa, instintivamente levanto mi arma y apunto a su pecho. Es una guerra, hay que hacer sacrificios pienso mientras me preparo para disparar. Otro pensamiento invade mi mente, es solo un niño bajo rápidamente el arma y le hago señas para que se quite del camino, el baja su arma y sale corriendo del lugar. Seguimos escabullendonos por un pasillo de oficina. Entramos en una oficina, hay dos mujeres dentro, pero no a quien buscamos.

La vista se me vuelve borrosa y comienzo a desprenderme del lugar. No se quién soy, ni donde estoy. Todo está oscuro, regreso a la ficticia realidad... No ha sido más que una ficción real.

martes, 27 de abril de 2010

Otra vez en los sueños

Una ancha calle empedrada de baldosas grises y suaves se extiende a lo largo de numerosas casas de adobe y cantera, con balcones y herrajes. Las casas pintadas de suaves azules, naranjas, rojos y verdes; Colores cálidos y fríos que se entremezclan en una paleta de posibilidades.
Un pasado antiguo, tal vez colonial, se asoma entre aquellas viejas casas que permanecen de forma inmutable y solemne tan muertas como la historia que hay en ellas.
La luz del sol se escabulle por entre los techos y las paredes para iluminar las frías calles y estructuras. Macetas en las jardineras reciben los rayos de luz y solo hacen aquel laberinto de casas aún más intrincado. Las sombras crecen con la luz entre callejones estrechos y los caminos parecen iguales, a la izquierda o a la derecha todo es igual. Los colores son tan diferentes como las hojas de los árboles e un bosque de otoño.
Una entre las casas sobre sale. De tres pisos y con paredes de cantera, adornada con hermosos herrajes y molduras; Ventanas con balcones y puertas de maderas finas.
Pronto me doy cuenta que una casa lleva a otra y solo una lleva al palacio de cantera que se erige orgullosa entre las demás, aunque hermosas, se opacan ante su magnificencia, su detalle y su altivez.

viernes, 23 de abril de 2010

La guerra chichimeca

La Guerra Chichimeca
W. Phillip Powell

Philip W. Powell nos presenta en este texto un recuento de los hechos acontecidos entre 1550 a 1600 en el norte de México. Mejor conocido como la Guerra Chichimeca, nos relata los conflictos que los españoles y novohispanos tuvieron con los aborígenes americanos del norte de México, denominados genéricamente como chichimecas.

Si bien Powell no profundiza acerca de las relaciones y enfrentamientos anteriores entre las culturas mesoamericanas y los así denominados chichimecas, si nos da una breve explicación sobre las relaciones entre estos antes de la llegada de los españoles y algunas de las diferencias fundamentales entre ambos. El sedentarismo y el nomadismo, diferencia esencial entre estos pueblos, fue lo que determinó las relaciones entre las culturas indígenas y los europeos.
Después de la caída de Tenochtitlán, la dominación española se expandió por el valle de México de una manera sin precedente, lo cual hace contrastar con gran énfasis la dificultad que tuvieron los españoles en pacificar la Gran Chichimeca a lo largo de 50 años.

En un inicio no hubo gran interés por expandir el dominio del imperio español hacia el norte de la Nueva España debido al clima árido, escases de recursos naturales que pudieran sostener a los colonos y la hostilidad de los aborígenes. Al descubrirse la riqueza mineral que poseía el norte de la Nueva España se intensificaron las expediciones con el propósito de ubicar vetas que pudieran hacer factible la creación de minas y pueblos. Son estos eventos los que llevan al primer contacto real entre españoles y chichimecas, pues si bien los españoles tenían una imagen sobre lo que eran los chichimecas a través de los indígenas del valle de México no se había llegado a un acercamiento más intimo. Los primeros encuentros entre españoles y chichimecas habrían de determinar las relaciones que habría entre ambos el resto de la colonia: Guerra.

martes, 20 de abril de 2010

Hombre salvaje

El hombre salvaje es una construcción que ha servido como un fondo oscuro para hacer parecer más brillante a la idea de civilización. No se trata de una idea venida del hombre moderno, tiene sus orígenes y diferentes connotaciones según el contexto histórico y social en el que nos ubiquemos.
Un primer paso de esta separación es el inicio de las sociedades agrícolas, quienes marcan una diferencia respecto a la forma en que se había vivido por miles de años, a partir de la caza, pesca y recolección; Ahora concentrándose en urbes, desarrollando nuevas formas de apropiación del medio y representaciones simbólicas, es decir, nuevas formas de cultura.
Esta primera separación entre sedentario y nómada, sería una forma de regir la noción de lo civilizado y lo salvaje por muchos siglos. No obstante, con la llegada de la escritura y otras formas de comunicación la concepción sobre civilización va transformándose a si misma.
Los griegos son una de las referencias más comunes cuando se quiere indagar acerca de las concepciones antiguas sobre lo civilizado y lo bárbaro. No obstante, se pueden encontrar referencias en distintas partes del mundo y en diferentes épocas.
La mitología universal es una herramienta útil a la hora de indagar acerca de las concepciones sociales. Es en las mitologías donde se tienen representaciones del mundo material, de las relaciones sociales; de las estructuras políticas, religiosas y económicas. No es gratuito que el mundo mitológico se encuentre plagado de seres bestiales; mitad hombre y mitad animal, de ciudades fantásticas habitadas por seres super o infra humanos o de criaturas que proyectan las proyecciones humanas acerca de si mismos.

sábado, 17 de abril de 2010

Paisaje de mi sueños

Suelo soñar todas las noches cosas imposibles o que parecen difíciles de suceder.
He soñado que vuelo con el simple hecho de desearlo, deslizándome entre los cielos y sintiendo la libertad como si fuese la brisa golpeando mi rostro. El caer siempre ha sido un riesgo, no obstante eso jamás me ha impedido alzarme sobre las personas y visitar lugares que jamas habría de conocer en el reino onírico de no ser por tomar aquel riesgo.
Una vez como águila azul, me eleve sobre los montes y las montañas. Atravesé enormes cordilleras para llegar a las cumbres más altas que pude soñar. Sobre ellas estaban las ruinas de un reino olvidado, grandes arcos tallados en piedra con runas escritas. Atravesando los arco; los caminos estaban rotos y las casas solo poseían algunas de sus paredes como si les hubieran arrancado los techos y la gente. ¿Quien habrá sido el arquitecto de aquel maravilloso reino?
Se pierde en mis recuerdos y no he podido visitar aquellas ruinas nuevamente, mis sueños se enturbian con anhelos y miedos, dejando de lado aquellos fantásticos lugares y las extrañas personas que pueblan mis sueños.

miércoles, 14 de abril de 2010

Una vida más se extingue

El 5 de enero del 2010 un hombre abandono este mundo, lo cual no es un suceso extraordinario por si mismo, si no fuese por los muchos rumbos que marco durante su vida. Muchos hombres intentan influenciar a otros por medio de la fuerza o el constante convencimiento, no obstante pocos hombres logran hacerlo por medio de su obra, y Ricardo Robles Oyarzun, fue uno de estos hombres. Conocido como "el ronco", fue un Jesuita que llegó de misionero a la sierra tarahumara a mediados de los 60´s y más que evangelizar, termino por fundirse con la particular forma de vida y religiosidad del pueblo raramuri.
Es de poca importancia, irrelevante me atrevería a decir, saber como murió si desconocemos su vida y su obra; Su legado, que perdura en quienes lo conocieron y aun lo recuerdan y pasan aquel grato recuerdo a otros.

Hoy en día, bajo las circunstancias que vivimos nos vamos desensibilizando y pasamos por alto lo efimero y sorprendente que es la vida humana, y más sorprendente aún lo que algunos hombres logran hacer con el poco tiempo que se les da.

Ricardo Robles Oyarzun "El Ronco Robles" Descanze en paz.

sábado, 10 de abril de 2010

El primer paso del Basachí

Kwira ba chabochi paguotame,

Mucho pensé en que poner para mi primera entrada.
Al principio pensé que debería ser algún pensamiento filosófico, el recuento de uno o varios sucesos extraordinarios o hasta una reflexión acerca de uno de los muchos temas que impactan a nuestra sociedad.
No se me ocurrió nada, ni nada extraordinario paso, y como la razón de desactivar el facebook es que expreso demasiado de mi vida personal por ese medio, me niego a contar sobre mi vida, al menos sin algo realmente extraordinario que relatar.

Voy a inaugurar este blog con un relato que escribí el año pasado, reflejo tal vez de mis traumas personales (o tal vez no).

La Alberca


Lalito fue emocionado a su primer curso de natación, era algo nuevo para el y no tenía nada que temer ya que sus padres le habían asegurado que nada le pasaría. Entro a las duchas y se dio un “remojón”; Se puso su traje de baño y salio felizmente hacia la alberca techada, el piso era algo resbaloso y había niños gritando y jugando por doquier. Lalito solo contaba con 6 años por lo que para el todo se veía enorme.

-¡Todos al agua! –grito uno de los instructores

Lalito se acerco tímidamente a la escalera y bajo poco a poco. No era muy profunda aquella parte, en realidad el agua solo le llegaba al pecho. Los instructores comenzaron a dar las primeras enseñanzas.

-Recuerden tomar aire antes de sumergirse –dijo una rubia

-No entren nunca al agua después de comer, deben esperar al menos una hora –dijo otro instructor.

“levanten la cabeza, sumérjanse con la espalda recta, habrán los ojos, pataleen, relajen su cuerpo, doblen las piernas…” Los instructores no dejaban de dar un sinfín de reglas para aprender a nadar. Lalito no tenía idea de que estaba sucediendo y realmente no prestaba atención a lo que los instructores decían.

-Subamos al trampolín dijo el instructor principal, todos una fila. Lalito salio del agua y se formo. Uno por uno los niños comenzaron a saltar, Lalito estaba en el trampolín. Miro abajo y sintió el vértigo.

-No quiero saltar profesor –susurro despacio en dirección al instructor que se hallaba junto a el.

-¡Vamos! Inténtalo no esta muy alto –casi instantáneamente el instructor le dio un pequeño empujón al niño y este perdiendo el equilibrio callo al agua.

Lalito se sumergió hondo y más hondo, la profundidad debió haber sido de unos dos metros más o menos. Abrió los ojos, no veía muy claro a su alrededor, algo se movió a su izquierda, una sombra a su derecha. Se aterro, salio a flote, se comenzaba a hogar. Un brazo se aferro a el, lo jalo y lo sacaron del agua.
Lalito no regreso a ese lugar, tomo su segunda y tercera clase en otros lugares, sin embargo siempre fue igual. No lograba superarse, su miedo lo dominaba.

Sus padres intentaron convencerlo varias veces, sin embargo el no acepto volver a las clases y con el tiempo comenzó a dejar de ir a las fiestas en albercas, chapoteaderos y demás. Pasaron los meses y la situación empeoraba, Lalito ya no solo se rehusaba entrar a las albercas, sino también a tomar baños en la tina. Lalito llegó a visitar al psicólogo un par de veces, pero no sirvió de nada.

Pasaron un par de semanas más cuando sus padres decidieron “tomar cartas en el asunto”. La madre de Lalito compro una alberca inflable y la puso en el Jardín, la lleno de agua y llamo a su hijo. Este al ver la infernal alberca se rehusó a dar un paso más sin embargo, su padre lo tomo del brazo y lo obligo a salir mientras su madre le puso su traje de baño y lo metió al agua a un aterrado niño, pero después de unos minutos se dio cuenta que el agua solo le llegaba hasta las rodillas, pasando unos minutos se recostó y comenzó a disfrutar el día.

Sus padres miraron con satisfacción, al parecer su plan había funcionado, Lalito comenzaba a perder su miedo al agua. Ambos padres entraron a la casa y tomaron un café mientras se felicitaban uno al otro por la victoriosa estrategia.

De pronto escucharon un grito de terror que venia del patio, salieron a toda velocidad. Lalito pataleaba, el agua salía salpicada por doquier.

-¡Me tiene mamá, tiene mi pierna! –Lloraba el pequeño Lalito desde el interior de la alberca.

El padre de Lalito salto hacia la alberca circular. Tenia unos tres metros de un extremo a otro y no era en absoluto profunda. El padre miraba con terror como un remolino se formaba en el agua y comenzaba hacer girar a su querido hijo. Lo tomo de un brazo y lo comenzó a jalar, pero la corriente era más fuerte y este se hundía cada vez más, su madre lloraba aterrada, los esfuerzos eran en vano. Al final, los desesperados padres vieron como su hijo desaparecía en un pequeño remolino. El padre de Lalito en un último intento, volteo la alberca de cabeza para así vaciar toda el agua que pudiese haber, sin embargo todo fue inútil. Lalito ya no estaba se había desvanecido en el remolino y había desaparecido sin dejar rastro.


Dedicado al buen Cthulhu